Resumen
La educación debe ser un instrumento para la liberación social, política y económica, es decir, como fuente fundamental de la misma existencia del Estado, del reconocimiento del individuo y de la búsqueda de generaciones capaces de pensar e investigar. En lugar de ser un instrumento de sumisión o de control. En primer lugar, se debe distinguir y examinar las estructuras de poder y como ellas influyen en el sistema educativo. Con el fin, de establecer un cambio en la educación que garantice la formación de individuos consientes, críticos y analíticos en torno a la comunidad, el Estado y su medio social; es decir, promover una educación que no solo transmita información, sino que oriente a las transformaciones sociales, políticas y económicas, para formar un Estado justo.
Referencias
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